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Cristo te llama a ser instrumento de su misericordia

Jesucristo ama con un amor infinito a las almas del Purgatorio. Cada una de ellas puede decir con san Pablo: “Me amó y se entregó por mí”, porque también por ella derramó el Señor su Sangre, soportó la Pasión y abrió las puertas de la vida eterna.

No imagines que esas almas han sido olvidadas o abandonadas por Dios. Al contrario, pertenecen para siempre a Cristo. Han muerto en su amistad, están confirmadas en la gracia y ya no pueden volver a ofenderlo. Lo aman intensamente y desean contemplarlo, pero todavía necesitan ser purificadas antes de entrar plenamente en su presencia.

Jesús dirige hacia ellas su mirada misericordiosa. Son miembros de su Cuerpo Místico, hijos rescatados por su sacrificio y almas destinadas a compartir su gloria. Sus sufrimientos no le resultan indiferentes, y su deseo ardiente de llegar hasta Él encuentra una respuesta profunda en el amor de su Sagrado Corazón.

Sin embargo, la santidad de Dios no admite ninguna mancha. Las almas del Purgatorio deben completar la purificación que exige la justicia divina, y precisamente por eso Cristo quiere asociarte a su misericordia. Él te invita a socorrerlas mediante la oración, los sacrificios, las indulgencias y, sobre todo, el Santo Sacrificio de la Misa.

El padre Lacordaire contó una historia que muestra hasta dónde puede llegar esta obra de caridad.

Un campesino polaco murió y, según el relato, su alma fue destinada a la purificación del Purgatorio. Su esposa, profundamente piadosa, no dejaba de rezar por él, pero temía que sus oraciones no fueran suficientes. Deseaba entonces ofrecer una Misa en honor del Sagrado Corazón de Jesús por la liberación de su marido.

Había un obstáculo: era pobre y no poseía siquiera la modesta ofrenda acostumbrada para solicitar la celebración.

La viuda se presentó ante un hombre rico, conocido por su incredulidad, y le explicó humildemente su necesidad. Aquel hombre, aunque alejado de la fe, se conmovió y le entregó el dinero. La mujer pidió inmediatamente que se celebrara la Misa en la capilla del Sagrado Corazón y participó en ella con toda la devoción de la que era capaz.

Pocos días después, Dios permitió que el campesino difunto se apareciera al benefactor. Le agradeció la limosna destinada al Santo Sacrificio y le anunció que aquella ofrenda había contribuido a liberarlo del Purgatorio.

Pero añadió una advertencia decisiva: su muerte estaba próxima y debía reconciliarse con Dios.

El hombre rico, tocado por este mensaje, abandonó su incredulidad, se convirtió y murió poco después con sentimientos verdaderamente cristianos. Una sola obra de misericordia había ayudado a un alma difunta y, al mismo tiempo, había preparado otra alma para la eternidad.

Esta historia te recuerda que ningún gesto ofrecido por las almas se pierde. Una limosna, una oración o una Misa pueden producir frutos que tú no llegarás a conocer en esta vida.

Santa Gertrudis recibió del Señor estas consoladoras palabras: cada vez que ayudaba a liberar a un alma, ese acto le resultaba tan agradable como si lo liberara a Él mismo de una prisión. Cristo considera la caridad realizada por las almas del Purgatorio como una obra dirigida hacia su propia Persona.

Piensa ahora en tus padres, familiares, amigos y bienhechores difuntos. Quizá necesitan todavía tu oración. No permitas que el paso del tiempo borre sus nombres ni convierta tus promesas de recuerdo en palabras vacías.

Recuerda también a los sacerdotes difuntos. Desde tu bautismo hasta los momentos más difíciles de tu vida, Dios te ha concedido innumerables gracias mediante su ministerio. Ellos te dieron los sacramentos, anunciaron la Palabra y ofrecieron la Misa por ti, pero con demasiada frecuencia nadie reza por sus almas después de su muerte.

Reza por el sacerdote que te bautizó, por quien escuchó tus confesiones y por aquellos que murieron sin tener ya a nadie que los recuerde.

Haz tuyo el deseo del Corazón de Jesús. Reza por las almas del Purgatorio, ofrece tus sacrificios y manda celebrar Misas por tus seres queridos y por los sacerdotes difuntos.

Únete también a nuestro Oratorio Virtual por las Almas del Purgatorio y forma parte de esta comunidad de oración:  Oratorio Virtual por las Almas del Purgatorio

Hoy una Misa puede acercar un alma al Cielo, y tu caridad puede llenar de alegría el Corazón de Cristo.

Fuente: “Un mes con nuestros amigos: las almas del Purgatorio.Conocerlas, rezarles, liberarlas.” Padre Martin BerliouxFuente:

Foto: Giovanni Battista Tiepolo, Public domain, via Wikimedia Commons

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