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Riquezas góticas

La Edad Media fue una época de profundo dinamismo intelectual. Gigantes del espíritu, como san Gregorio VII y los cluniacenses, luchaban por alcanzar los fines más elevados. En la contienda entre la Iglesia y el Estado, cada una de las partes se preocupaba por las cuestiones más trascendentes. Aunque no poseyéramos ninguna obra histórica que nos hablara de la vida intelectual de aquella época, los edificios nos hablarían de ella, como letras impresas en la vida de los pueblos.

A pesar de todas las luchas, a pesar de todas las calamidades que diezmaron a la población —fenómenos naturales, penurias y enfermedades—, hasta el punto de que, con frecuencia, los cementerios no eran suficientes; a pesar de toda la pérdida de fuerzas humanas y de capitales que las Cruzadas llevaron a Oriente, se construyó mucho, y se levantaron obras bellas y originales.

El estilo románico alcanzó su perfección, mientras que el gótico, o normando, comenzaba su época de esplendor. En el arte triunfó la idea cristiana. Entre los salios floreció el estilo románico, principalmente a orillas del Rin, como muestran las catedrales de Espira, Maguncia y Worms. Por medio de Guillermo el Conquistador, el gótico floreció en Normandía y en Inglaterra, y desde allí se extendió rápidamente por la mayor parte de Europa.

Si el arco románico solo permite una altura limitada, el arco ojival se adapta a las construcciones más poderosas y audaces. Por muy alta y pesada que sea la bóveda, parece, sin embargo, ligera y elevada. Las esbeltas columnas surgen de la tierra, se alzan y se entrelazan naturalmente en lo alto, formando una especie de techo de follaje en un bosque de piedra.

Toda la construcción, que adoptó la forma de cruz de la basílica, está impregnada del simbolismo más profundo: el águila es la imagen del alma que se eleva hacia Dios; el ciervo, la del alma sedienta de verdad; la rosa situada sobre el pórtico es el símbolo del silencio y significa que, en este recinto sagrado, debe enmudecer todo aquello que sea mundano. Por las altas ventanas, la luz solo penetra filtrada, pues aquí resplandece otra luz, que no es la del sol material. Los monstruos utilizados en el exterior como gárgolas nos recuerdan que incluso el mal debe servir al bien…

Los espacios son amplios, las oleadas de fieles van y vienen; aquí se bautiza, allí se administra la Comunión, y en las capillas laterales se practican devociones particulares. Imagen de la Religión, el edificio aspira a abarcar el mundo entero.

Autor: João Batista Weiss, «Historia Universal», versión de la quinta edición alemana, Aviñó 20, Barcelona, t. V, pp. 179-182.

Fuente: https://catedraismedievais.blogspot.com/2012/11/riquezas-goticas.html

Foto: Emmanuel Giel, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

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