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Catedral de Burgos: majestad, sobriedad y esplendor

Todo lo que es armónico debe estar organizado en torno a un punto central.

Vean cómo esta imagen, a pesar de su sencillez, domina por completo todo el ambiente. Todo parece dispuesto para dirigir la mirada hacia ella.

Está colocada sobre un muro completamente liso. A su alrededor no hay adornos ni elementos decorativos: la austeridad es total.

Y, sin embargo, el marco es de una gran riqueza.

¡Qué belleza tienen los marcos de cada una de esas ojivas!

En la galería, que quizá comunique con el claustro, el techo es muy sencillo, pero las nervaduras son magníficas.

El techo tiene que ser sencillo precisamente para que puedan apreciarse mejor esas nervaduras. Y la luz —algo tan común como la luz del día, ¿verdad?— adquiere un carácter noble y misterioso al atravesar esas ventanas.

En la sobriedad española también hay lugar para el esplendor.

En los sitiales del coro, el cabildo reza el Oficio. En cada uno de esos asientos se sienta un canónigo. En las salas capitulares de la Edad Media tuvieron lugar, con frecuencia, importantes acontecimientos históricos.

¡El trabajo de talla en madera es realmente extraordinario! ¡Y qué hermosa es la barandilla!

Quisiera llamar la atención también sobre las columnas, cubiertas de imágenes de santos y rematadas por doseletes ricamente esculpidos. Es difícil añadir algo más.

La célebre escalinata de la catedral es, en mi opinión, la escalera más bella del mundo. ¡Vean qué elegancia, qué categoría!

Como escalera, difícilmente podría ser más bella.

(Autor: Plinio Corrêa de Oliveira, conferencia del 2 de septiembre de 1972.)

Fuente: https://catedraismedievais.blogspot.com/2009/03/burgos-majestade-sobriedade-e-esplendor.html

Foto: Malopez 21, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

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